El pasado lunes 6 de agosto, más de 80 dirigentes sindicales pertenecientes a FESUMIN, Federación Minera de Chile, Confederación de Trabajadores del Cobre y  FESUC, entre los cuales se encontraba parte de nuestro Directorio, entregaron una carta al Presidente de la República solicitando la ratificación del Convenio 176 de OIT de Salud y Seguridad Minera.

La necesidad de este hecho radica en que como sindicatos mineros ya no podemos mantenernos impávidos frente a los 539 mineros que han fallecido en faena desde el año 2000 a la fecha, considerando que sólo el 2017 fueron 14 las pérdidas que tuvimos que lamentar en accidentes fatales en minería.

El Convenio 176 define las condiciones y prácticas que el Estado de Chile debe planear y ejecutar, para garantizar de forma plena, la seguridad y salud de los trabajadores y profesionales de minería, por ende esta ratificación obligará a generar una legislación nacional que contenga dichas disposiciones y normas técnicas.

En este sentido, y pensando en el proceso de transformación de nuestra División, es fundamental esta ratificación, ya que asegura la inspección de las minas por autoridades competentes, así como también, permitiría generar procedimientos transversales y objetivos para la notificación e investigación de accidentes fatales o graves al interior de la faena.

A su vez, valida y garantiza la participación real de los trabajadores y los sindicatos en medidas de seguridad y salud en los lugares de trabajo, donde a través de la experiencia y necesidad, las personas podrán opinar y ser parte de las políticas de seguridad, buscando la efectividad de acuerdo al contexto laboral y cultural de cada minera.

Por último, y no menos importante, es la responsabilidad que este Convenio le asigna al empleador, donde se explícita que es su responsabilidad eliminar riesgos o disminuirlos al mínimo, mediante medidas que contengan métodos de trabajo seguro, las que además deben contener un plan de acción de urgencia específico para cada mina destinado a hacer frente a los desastres naturales e industriales razonablemente previsibles, tema que también adquiere relevancia fundamental frente a los nuevos procesos y prácticas de trabajo que deberemos aplicar en la Mina Subterránea y en las diversas intervenciones que se realicen para concretar la transformación divisional.

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